
Rumor de la noche opaca,
rumor de las aguas.
Apenas se vislumbra la sábana estrellada,
cielo de luna lejana.
La ciudad con sus luces falsas,
viste sus sedas ufanas.
La miseria es su joya más lozana
y las criaturas de la noche amarga,
salen de sus cuevas en busca de pitanza.
Una música estridente los acompaña,
sirenas y bocinas acompasadas.
La ciudad, esa inmensa cloaca,
no se porqué razón seduce a la masa.
Opíparas veladas,
ninfas perfumadas,
voluntades compradas,
ciegas, sordas y aleladas.
Moles de hormigón iluminadas,
miseria mal disimulada,
prisión de puertas abiertas, cerrada,
Sodoma y Gomorra resucitadas,
Pompeya de la lava del tiempo rescatada.